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XXXII ENCUENTRO de ESTUDIOS
EUCOLOGÍA DEL MISAL ROMANO. Charla del licenciado Fr. Oscar Pechinenda OFM Cap en el encuentro de estudios realizado en Buenos Aires del 17 al 20 de junio de 2019


 
LA EUCOLOGíA DEL MISAL ROMANO

Fr. Oscar Pechinenda OFM Cap



Introducción

La recepción del Misal Romano, reclama no solo una obediencia canónica, que acepta lo dispuesto y mandado, esto es correcto, sino requiere el descubrimiento de su virtus, de su riqueza y potencial interior, por el hecho de ser un libro sacramental. 

Ya lo decía el padre Aldazábal ¿celebramos bien con este misal?  De “oír misa” a “celebrar la Eucaristía”.

Un libro para poder celebrar “el “Sacramento de nuestro fe” en el que se actualiza la “Obra de nuestra Redención” (cf. SC 2). Un libro para celebrar la Eucaristía, acción de gracias de todos, en respuesta a la invitación “Oremos”. Como ayudarnos en no convertirnos en oyentes de oraciones, que en orantes.  La idea de un nuevo misal más claro, más cómodo y más cercano, no fue un cambio repentino sino que significa la consolidación y normalización de una serie de reformas que se había iniciado ya unos cuantos años. 

La eucología presenta la riqueza del Misal, recordar las oraciones, Plegarias Eucarísticas, los prefacios, varios formularios. Tenemos que conocer el Misal también, fuera del altar (pregunta frecuente en los estudiantes. Salvo quien ayuda al obispo ¿quién conoce o estudia el Misal en el seminario...?. 

Saber de sus contenidos, textos alternativos, variar oportunamente las plegarias y no terminar casi siempre en la plegaria II, dentro del margen que el Misal sugiere. Los que presidimos sentir la responsabilidad de decir bien estas oraciones, sacaríamos más provecho espiritual. Se trata de pasar del libro al rito vivo; de las fórmulas escritas en el papel, a las actitudes interiores y exteriores de la celebración. Los textos tienen que ser vividos. Los textos litúrgicos deben servir fielmente a la misma celebración; una cosa es aclamar y otra distinta es suplicar; una proclamar y otra orar. 

¿Sera posible que los animadores o equipo en liturgia preparen con la ayuda del ministro los formularios adecuados?
Puede ayudar a los ministros y a los fieles: predicar en alguna fiesta o Solemnidad, sobre la oración colecta o el prefacio.

Como dijo un autor... (Arocena) el conjunto de fórmulas, ofrecidas, se nos presenta como lo que son: auténticas ventanas del Misterio. El misal, la eucología, no reúne solo normas rubricales, sino sobre todo principios teológicos, que subyacen en la celebración de la divina liturgia.

La Constitución SC dice: per ritus et preces:
Por tanto, la Iglesia, con solícito cuidado, procura que los cristianos no asistan a este misterio de fe como extraños y mudos espectadores, sino que comprendiéndolo bien a través de los ritos y oraciones, participen conscientes, piadosa y activamente en la acción sagrada [...] (SC 48).

Uno participa en el misterio de salvación por medio de ritos y oraciones. Los ritos son el nexo, vehículo de participación al “misterio de la fe”. Si yo pongo un obstáculo cultural al rito, pongo un obstáculo a la participación al “misterio de la fe”. Lo mismo podemos decir de la oración.  A quien entra en el contenido del misal está formando parte de una actio sacra. Los ritos y las preces destacan la sacralidad del momento, refiriendo constantemente a Dios, a su obra redentora y santificadora. El lenguaje de la eucología es sacral. 

[...] Pues de ella se toman las lecturas que luego se explican en la homilía, y los salmos que se cantan, las preces, oraciones e himnos litúrgicos están penetrados de su espíritu y de ella reciben su significado las acciones y los signos (SC 24).

Del griego: euché [plegaria, oración] y logos [tratado, discurso] significa “teoría de la plegaria”. Sin embargo lo usamos en un sentido más amplio para referirnos al conjunto de plegarias contendidas: en un formulario litúrgico, en un libro (eucologio) o en general en toda la tradición litúrgica. Se puede emplear en una significación doble: en sentido propio indica la ciencia que estudia las oraciones y las leyes o normas por las que se formulan; en otro sentido menos propio, pero ya de uso corriente, se toma por el conjunto de oraciones que se contienen en un libro litúrgico. Vagaggini, distingue otros aspectos: signos demostrativos de la disposición orante de la Iglesia y de los participantes en la acción litúrgica; signos rememorativos de la misma plegaria de Cristo; signos proféticos de la alabanza eterna de la Jerusalén futura. Por eso las formas eucológicas, tanto para la celebraciones litúrgicas como la celebración eucarística, no han de tomarse tan sólo como formas emotivas y piadosas de relación con Dios, sino que han de ser vistas sobre todo en su dimensión significante (sub specie signi), como elementos fundamentales e integrantes del signo sacramental. 

Se puede dividir en eucología mayor y menor (según la extensión y la importancia de las plegarias). Si bien nos detenemos en la eucología del misal romano, no es exclusiva, se encuentran en los libros del oficio divino, en los rituales de sacramentos y sacramentales.

Hacer un análisis de la eucología completa del Misal Romano es casi un propósito imposible en el marco de una exposición. Lo que nos proponemos, una aproximación a la gran riqueza textual que aparece en el libro. Solo se puede aludir a algunos cambios significativos, sin ser exhaustivos. Sí, se destaca un notable enriquecimiento. Las oraciones que aparecen en el misal, muchas de ellas, recogidas de los antiguos sacramentarios de la liturgia romana. Pero se acudió de otros textos de la liturgia Ambrosiana, Galicana, y Mozárabe, que con oportunas adaptaciones, pasan a incrementar el patrimonio de la liturgia romana. Igualmente fue necesario de la composición de nuevas oraciones. Se modificó el lenguaje, suprimió o modificó algunos términos o expresiones que se consideraba defectuosa a la eucología o podría constituir una dificultad para la oración de los fieles. 

1. Eucología mayor
Plegaria Eucarística, plegarias de ordenación de obispos, presbíteros, diáconos, consagración de vírgenes, bendición nupcial, plegaria dedicación de la Iglesia y del altar, las de bendición de los elementos sacramentales (agua, óleos), bendición de personas, lugares y objetos para el culto y para el servicio de los hombres. Acordarnos también del Bendicional.

Eucología menor

Las oraciones colectas, sobre las ofrendas, poscomunión (oraciones presidenciales), sobre el pueblo, conclusivas a las horas del oficio, sálmicas.
Forman parte de toda la celebración
Oración colecta: cierra los ritos iniciales de la misa y se centra sobre la comunidad ya congregada.
Oración sobre las ofrendas: al final del rito de la presentación de los dones sobre el altar.
Oración poscomunión: Clausura el rito de la comunión mediante la acción de gracias. 
Oración sobre el pueblo: Centrada sobre la comunidad, pertenece al rito de despedida.

Hay que decir que las oraciones presidenciales han sido enriquecidas con lo mejor de la tradición litúrgica. Lo veremos con algunos sacramentarios: Veronense, Gelasiano Vetus, Gregoriano Adriano; el patrimonio eucológico romano clásico, ligado a los nombres de León Magno, Gelasio, Vigilio, Gregorio Magno, sigue siendo la base lo los actuales libros litúrgicos. 
La eucología es siempre “Palabra hecha oración”. No olvidarnos de la unidad: Palabra, liturgia de las horas. Unidad entre la Palabra de Dios y la acción ritual, tiene su expresión en las plegarias presidenciales, especialmente en la oración eucarística y en las grandes fórmulas sacramentales de ordenación, consagración, dedicación y bendición. En todas ellas-eucología mayor- y en las oraciones presidenciales-eucología menor- se percibe la asimilación de la Palabra divina. Resuenan las realidades de salvación que han sido anunciados y proclamados. 

Los textos eucológicos se inscribe en la dinámica del misterio de Cristo.
Tenemos: Invocación (“Dios”, “Señor”, referidos al Padre).
Anamnesis de la obra salvíficas: (“que has querido”).
Súplica: (objeto de la petición: “concede a tu pueblo...”o finalidad: “para que”).
Conclusión: (“Por nuestro Señor Jesucristo...”).

En general hablamos de una abundante eucología del Misal de Pablo VI, de 1600 plegarias y 81 prefacios. Se ve enriquecida por varios formularios de misas ad diversa y votivas. 
 
La eucología litúrgica revela doctrinalmente lo que la Iglesia piensa y ha hecho de sí misma a los largo de los siglos. Las oraciones no son unos textos fríos escritos en unos libros sino que son formularios para que una comunidad viva y creyente celebre el misterio y exprese su fe. Uno de los nombre que la eucología romana designa a la realidad “Iglesia” son múltiples: Ecclesia, Populus, Plebs, Familia, Fides, Famuli. En el Misal Romano el vocablo ecclesia se encuentra 263 veces, 49 en el propio del Tiempo, 12 en el ordinario de la misa, 75 en el Propio de los Santos, 21 en las Misas Comunes, 106 en las misas rituales. 

Según la función litúrgica: 107 veces en las oraciones colectas, 39 en las oraciones sobre las ofrendas, 39 en las oraciones después de la comunión, 23 en los prefacios, 11 en las antífonas de entrada, 8 en las antífonas de comunión, 7 en las plegarias eucarísticas, 6 en las moniciones, 6 en las bendiciones solemnes y oraciones sobre el pueblo, 2 en el pregón Pascual, 2 en la renovación de promesas bautismales, 1 en la renovación de promesas sacerdotales, 1 en la bendición del agua en la Vigilia Pascual. Un aspecto es la temática doctrinal, algunos presentan la Iglesia como sacramento”. La sacramentalidad de la Iglesia, constituye el núcleo clave que aglutina la eclesiología. 

(no analizamos la estructura interna)
En las misas y oraciones por diversas necesidades:
concede a tu Iglesia 
ser sacramento universal de salvación 
y manifestar el Salvador a todos los hombres. 
(1. Por la santa Iglesia, oración colecta).

Señor Dios, que hiciste a la Iglesia,
sacramento universal de salvación,
para que la obra salvadora de Cristo se perpetuase 
hasta el fin de los tiempos. 
(14. Por le evangelización de los pueblos, oración colecta).

Otras definiciones para señalarlas se podría agrupar en algunas imágenes de la Iglesia: como “Madre”; como “Cuerpo de Cristo”. La Iglesia por la predicación y por el bautismo, engendra para la vida nueva e inmortal a los hijos concebidos por el Espíritu Santo y nacidos de Dios. El bautismo es el gran sacramento de la maternidad de la Iglesia. En el bautismo nace un hijo en la fe.

Dios todopoderoso y eterno,
que fecundas sin cesar a tu Iglesia con nuevos miembros;
acrecienta la fe y la sabiduría de los catecúmenos, para que,
renacidos en la fuente bautismal,
sean contados entre tus hijos.
(Oración universal, IV, por los catecúmenos).

Dios nuestro,
que siempre haces crecer a tu Iglesia dándole nuevos hijos,
concédenos la gracia de vivir de acuerdo 
con la fe que recibimos en el bautismo. 
(Lunes de la octava de pascua, oración colecta).

La imagen del Cuerpo de Cristo es típicamente paulina. Está presente en los textos litúrgicos del Misal Romano.

Por él (Cristo) nos ha guiado al conocimiento de tu verdad,
para hacernos miembros de su Cuerpo 
mediante el vínculo de una misma fe y un mismo bautismo.
(Misas y oraciones por diversas necesidades; por la santa Iglesia, por la unidad de los cristianos, Prefacio).

Se introducen nuevas orationes super populum específicas para cada domingo y feria de Cuaresma, como ya era usual en el Misal de Pío V a lo largo de ese mismo ciclo litúrgico, sólo que ahora se propone ad libitum. En la colección de bendiciones solemnes (no podemos abarcarlas) de estructura tripartita se modifica el último miembro. Antes se decía: Et benedicat vos...; ahora dice: Et benedictio Dei omnipotentis.

Otro dato importante. Las oraciones que se dicen después de las lecturas individuales del Antiguo Testamento, en la Vigilia pascual, interpretan estos pasajes en sentido cristológico, eclesial y sacramental. Se trata de oraciones que provienen casi todas del Gelasiano Vetus y fueron compuestas probablemente por León Magno. La oración de bendición del agua se modificó de manera importante respecto al texto exterior y se despojó de toda expresión relativa al suministro del agua (salvo la inmersión del cirio). 

Tiempo de Pascua

Con el deseo de subrayar la unidad del misterio de Cristo y del Espíritu, los textos eucológicos enfatizan que el tiempo de Pascua es siempre tiempo del Espíritu. El misterio pascual se celebra como un todo (muerte, resurrección, ascensión del Señor, venida del Espíritu. Se pueden diferenciar cuatros dimensiones de la Pascua: cristológica, pneumatológica,  eclesial-sacramental, escatológica.

La oración colecta, citada en múltiples ocasiones, de la misa del día de Pascua, afirma que la victoria de Cristo sobre la muerte “nos abrió el paso hacia la vida eterna”. Los textos eucológicos de la cincuentena retoman con frecuencia este tema: parten de la realidad de la participación en los sacramentos pascuales y el don del Espíritu, y dirigen a la Iglesia hacia la plenitud de la Pascua eterna. La tensión escatológica está presente en las oraciones después de la comunión que consideran la participación en la Eucaristía pascual como prenda de participación de “la gloria de la resurrección” (día de la Pascua), de “la gloria de la resurrección” (III domingo), de la “que redimiste con la preciosa sangre de tu Hijo” (IV domingo), o como incitación “los sacramento pascuales den fruto en nosotros” (VI domingo).

Los textos eucológicos de la octava de Pascua explicitan esa dimensión vital de la Pascua, donde el bautismo se denomina “sacramento de la vida nueva”. Las colecta del lunes, del Gelasiano Vetus (núm. 624), espera que los fieles se preparen “concédenos la gracia de vivir acuerdo con la fe que recibimos en el Bautismo” (cf. Colecta del viernes).

La última semana pascual se preocupa especialmente de la temática pneumatológica. 

Durante esta semana, que precede inmediatamente a la solemnidad de Pentecostés, la exhortación debería concentrarse en las exigencias que surgen de la presencia y acción del Espíritu.  El Espíritu nos hace capaces de “cumplir fielmente [...] la voluntad del Padre” (oración colecta del lunes semana VII) y “derrame con abundancia sus dones en nosotros, nos dé un corazón que sea de tu agrado y nos disponga a cumplir tu voluntad” (oración colecta del jueves de la semana VII). Con una vida fundamentada en la dinámica de la libertad del amor filial, en especial en la última semana es la “filiación divina”. Es la oración colecta del lunes de la semana VII.

Derrama sobre nosotros la fuerza de Espíritu Santo, 
para que cumplamos fielmente tu voluntad  y, 
con nuestras obras, 
demos siempre testimonio de ti.

La oración después de la comunión del día de Pentecostés se expresa doctrinalmente y dice:

[...] conserva en ella la gracia que le has dado, para que el Espíritu Santo sea siempre nuestra fuerza  [...] (inspirado en el Veronense, núm. 491).

En esta misión, el Espíritu tiene un papel importante, “al nacer la Iglesia, reveló a todos los pueblos el misterio de Dios...” (prefacio de la misa del día de Pentecostés): Este misterio es el plan salvífico de Dios que llega a su cumplimiento en Cristo muerto y resucitado.

Cuaresma
La oración de bendición de las cenizas del Misal Romano dice: “para que sean fieles a las prácticas cuaresmales y así lleguen a celebrar, con un corazón puro, el misterio pascual de tu Hijo”. Por lo tanto, la Cuaresma es un tiempo de preparación para la Pascua.
La Cuaresma es introducción al misterio pascual de muerte y resurrección. El prefacio del domingo II (A) se expresa en estos términos:

él mismo, después de anunciar su muerte a los discípulos, 
les reveló el esplendor de su gloria en la montaña santa, 
para mostrar, con el testimonio de la Ley y los Profetas, 
que por la pasión, debía llegar la gloria de la resurrección.

Las prácticas cuaresmales tienen sentido si surgen de un profundo conocimiento/experiencia del misterio pascual de Cristo, como nos lo recuerda la colecta del domingo I, oración presente desde el inicio de la Cuaresma en el Gelasiano Vetus (núm. 104):

Dios todopoderoso, concédenos que,
por la práctica anual de la Cuaresma,
progresemos en el conocimiento del misterio de Cristo 
y vivamos en conformidad con él,

No podemos extendernos, pero nos recuerda el camino de conversión, el tema de la lucha espiritual, la gracia del bautismo. Algunas son recopilaciones del Veronense. Algunas son composiciones de León Magno, composiciones sobre todo en el oficio de la liturgia de las horas.

Navidad

El objetivo de la fiesta navideña es el misterio de redención, que tiene en la Pascua su momento culminante. En el acontecimiento del nacimiento tiene su simiente.

Señor Dios nuestro,  
por el nacimiento de tu Hijo unigénito has comenzado de modo admirable 
la redención de tu pueblo. 
(Colecta jueves antes de Epifanía)

La verdad de la redención depende de la verdad misma de la encarnación. De cierta manera la Navidad es Pascua anticipada. Las oraciones, textos de la liturgia, subrayan esta dimensión salvífica de la Navidad. La oración sobre la ofrenda lo puntualiza: “Misterio que es el principio de nuestra redención”.
Las imágenes: luz, felicidad, dicha, son eminentemente bíblicas. De forma genérica, la oración colecta del II domingo de Navidad, que proviene del Gregoriano Adriano (núm. 94), se expresa:

Dios todopoderoso y eterno,
que iluminas a quienes creen en ti,
llena la tierra de tu gloria
y manifiéstate a todas los pueblos por la claridad de tu luz.

 Terminamos con la doctrina de la “divinización” que tiene abundante presencia en los textos de la liturgia navideña. La oración colecta de la misa de Navidad, de la primera misa de la Natividad del Veronense (núm. 1239):

Dios nuestro que admirablemente creaste la naturaleza humana,
y, de modo aún más admirable, la restauraste;
concédenos participar de la vida divina
de tu Hijo,
como él compartió nuestra condición humana.

Precioso texto, al asumir la naturaleza humana, Cristo hace posible nuestra participación en su naturaleza divina. El hombre recreado y regenerado en el Verbo, recupera en Cristo su verdadera imagen.
Otras que reflejan: Navidad como acontecimiento de salvación, misterio de luz, misterio de debilidad, mensaje de paz, invitación a la alegría, invitación a la solidaridad, manifestación del misterio de Cristo, revelación del misterio del hombre.

Epifanía:

 celebra el misterio de Navidad que se manifiesta más allá delos restringidos confines de Belén. La simbología de la luz, presente en la liturgia navideña, la encontramos en la liturgia de la Epifanía, con un énfasis dirigido al mundo entero.

Tiempo ordinario o “durante el año”

El contenido de las oraciones colectas de las misas dominicales de este período litúrgico es muy variado debido a la manera global con que se considera el misterio de Cristo.


2. Misas Rituales y Misas por diversas necesidades

Si escogemos la eucología prevista “en dedicación de una Iglesia”, o algunos formularios de las “misa y oraciones por diversas necesidades”, encontramos los cuatro esquemas de eucología menor “por la iglesia”, el indicado “por la iglesia local” o los que se proponen por los ministros ordenados “por el concilio o el sínodo”, “por los laicos” o “por la unidad de la Iglesia”. Todos estos textos nos hablan de la Iglesia y nos dicen mucho de ella.

MISAS COMUNES

Común de la dedicación de una Iglesia
En el aniversario de la Dedicación: I. En la misma iglesia dedicada. II. Fuera de la iglesia dedicada
Común de la Santísima Virgen María
I. Tiempo durante el año. II. Tiempo de Adviento. III. Tiempo de Navidad. IV. Tiempo Pascual.
Común de Mártires 
Común de Pastores 
Común de Doctores de la Iglesia
Común de Vírgenes 
Común de Santos y Santas 

MISAS RITUALES

1. Celebración de los sacramentos de la Iniciación Cristiana.
2. Celebración de la Unción de los enfermos.
3. Celebración del Viático.
4. Celebración del Orden Sagrado.
5. Celebración del Matrimonio.
6. Bendición de un Abad o Abadesa.
7. Consagración de Vírgenes.
8. Profesión religiosa.
9. Institución de lectores y acólitos
10. Dedicación de una Iglesia y de un altar.

MISAS Y ORACIONES POR DIVERSAS NECESIDADES


POR LA SANTA IGLESIA 
(20 formularios)

1. Por la Iglesia
2. Por el Papa
3. Por el Obispo
4. Para la elección del Papa o del Obispo
5. Por un concilio o por un sínodo
6. Por los sacerdotes
7. Por el propio sacerdote
8. Por los ministros de la Iglesia
9. Por las vocaciones a las Sagradas órdenes
10. Por los laicos
11. Para aniversarios matrimoniales
12. Por la familia
13. Por los negocios
14. Por las vocaciones religiosas
15. Para promover la concordia
16. Para pedir la reconciliación
17. Por la unidad de los cristianos
18. Por la evangelización de los pueblos
19. Por los cristianos que sufren persecución
20. En reuniones espirituales o pastorales


POR NECESIDADES PúBLICAS
(17 formularios)

1. Por la patria o por la ciudad
2. Por las autoridades públicas
3. Para reuniones de gobernantes o naciones
4. Por el presidente de la república o gobernador
5. Al comienzo e actividades civiles, laborales o escolares
6. Por la santificación del trabajo humano
7. En la siembra del campo
8. Después de la cosecha
9. Por el progreso de los pueblos
10. Por la paz y la justicia
11. En tiempo de guerra o de desorden público
12. Por los refugiados y exiliados
13. En tiempo de hambre o por los que padecen hambre
14. En caso de terremoto
15. Para pedir la lluvia
16. Para pedir buen tiempo
17. Para alejar tempestades

EN DIVERSAS CIRCUNSTANCIAS 
(12 formularios)  =49 posibilidades

1. Por el perdón de los pecados
2. Para pedir castidad
3. Para pedir la caridad
4. Por los familiares y amigos
5. Por los que nos hacen sufrir
6. Por quienes están privados de su libertad
7. Por los  
8. encarcelados
9. Por los enfermos
10. Por los moribundos
11. Para pedir la gracia de una buena muerte

12. Ante cualquier necesidad
13. Para dar gracias a Dios



 
MISAS VOTIVAS 
(19 formularios)

1. De la Santísima Trinidad
2. De la misericordia de Dios
3. De nuestro Señor Jesucristo, Sumo y Eterno sacerdote
4. Del Misterio de la Santa Cruz
5. De la Santísima Eucaristía
6. Del Santísimo Nombre de Jesús
7. De la preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo
8. Del Sagrado Corazón de Jesús
9. Del Espíritu Santo
10. De Santa María Virgen
11. De los Santos ángeles
12. De San Juan Bautista
13. De San José
14. De todos los Santos Apóstoles
15. De los Santos Apóstoles Pedro y Pablo
16. De San Pedro, Apóstol
17. De San Pablo, Apóstol
18. De un santo Apóstol
19. De todos los Santos
 

MISAS DIFUNTOS
 
 

Misas por diversas necesidades. Los formularios se pueden agrupar en tres categorías:

a) Misas rituales, vinculadas a un rito sacramental o a una bendición particular. Si estos ritos se celebran con la Eucaristía conviene que haya textos propios para dar homogeneidad a las celebraciones sacramentales. La necesidad de estas misas venía dictada por el hecho de que la historia, especialmente en el Oriente, enseña que todos los sacramentos vinculados con la liturgia eucarística, como también los aniversarios: elección del Papa, ordenación de un obispo, o de un sacerdote, profesión religiosa, matrimonio. La redacción de estas misas, a causa de la estrecha vinculación de la liturgia eucarística con la sacramental, se hizo con los libros litúrgicos de cada sacramento. Esto explica por qué en la primera edición del misal no figuran algunas de estas misas, que fueron incorporadas en la segunda edición.

b) Misas en diversas circunstancias. La liturgia romana ya desde el principio relacionó las necesidades de la Iglesia, del mundo y de la humanidad con la celebración eucarística, centro de toda la Redención. La misa en estas circunstancias diversas hace a la Eucaristía más cercana a la vida humana, uniendo a Cristo mediador sus principales vicisitudes. Pertenecen a esta categoría las necesidades espirituales y materiales de la Iglesia (por ejemplo, la unión de los cristianos, la acción misionera, los concilios, sínodos y congresos) y la de los fieles (por ejemplo, enfermedad, guerra, sequía, fiestas nacionales).
Un sentido de proporción y moderación son necesarios para no destruir la unidad, universalidad y coherencia en la liturgia. Y salvarguardar la preeminencia de la celebración del misterio de Cristo, de la Virgen y de los Santos. Muchas necesidades particulares no necesitan misas especiales; basta con utilizar la plegaria universal y otros elementos adaptables, posible en toda celebración. Los temas deben adaptarse al misterio de salvación y a su desarrollo a lo largo del año litúrgico.

c) Misas votivas: éstas son las misas devocionales en honor de los misterios del Señor, de la Stma. Virgen María, y los Santos. La tradición de los sacramentarios y la de la Edad Media nos han legado una gran cantidad de estas misas. Misas de la Santísima Trinidad, Santa Cruz, Eucaristía, Espíritu Santo, San José, Stma. Virgen (particularmente en sábado. En la segunda edición del misal se incluyeron las misas de María Madre de la Iglesia, y del Sto. Nombre de María, por las numerosas e insistentes peticiones.  Santos ángeles, todos los Apóstoles, san Pedro y san Pablo, de un Apóstol y de todos los Santos. También se han incluido en esta sección las misas del Sagrado Corazón, del Nombre de Jesús, de la Preciosísima Sangre, que habían perdido su propio día de celebración en el calendario de la Iglesia Universal.
Las misas de difuntos, con 5 formularios generales completos y 14 particulares, en los cuales resalta el sentido cristiano de la muerte iluminada por la esperanza de la resurrección y el encuentro con el Padre.

3. Anáforas Eucarísticas
En el Misal de Pablo VI, confluye mejor la tradición eucológica de la Iglesia. 
Los griegos hablan de anáfora (anaphorá, llevar arriba, ofrecer). En latín hallamos la expresión similar oratio oblationis.

La aproximación que nos proponemos a unos textos mayores que, por su identidad, son de gran elocuencia en sus contenidos, ya que dando gracias va desgranando la motivación más genuina de la experiencia eucarística. Las herramientas son variadas: análisis filológico, histórico, teológico, litúrgico, iremos de a poco. Imposible abarcarlas todas. 

La plegaria eucarística “el centro y la cumbre de toda la celebración, la Plegaria eucarística, que es una plegaria de acción de gracias y de consagración” (OGMR 78). 

De ellas dimanan y a ella convergen las otras formas eucológicas menores. Partes movibles (prefacios) y partes fijas (plegarias eucarísticas).  

El prefacio abre la plegaria Eucarística. Va precedido de un corto “diálogo” entre el celebrante y la Asamblea, que marca la importancia y la calidad del momento litúrgico que se entra. Una de las funciones es abrir, para la Asamblea, un tiempo de oración particularmente solemne, un espacio ritual. La evolución va en sentido de una simplificación del contenido y de una multiplicación del número de prefacios. No me detengo en la estructura de los prefacios (introducción, núcleo y conclusión). En algunos han sido una traducción pura y simple del antiguo prefacio correspondiente y en la mayoría de las nuevas composiciones hacen referencia a textos patrísticos o bíblicos. 

Mirada panorámica según el índice de prefacios

A. Para el Propio del Tiempo

B. Para las Fiestas del Señor

C. Para las Fiestas de los Santos

D. Para las Misas Rituales

E. Para diversas celebraciones

Con el prefacio, comienza la anáfora, corazón de la plegaria eucarística. La plegaria eucarística comienza con el prefacio y forma un solo cuerpo con él. 

Desde el Adviento
La eucología de los prefacios de Adviento, éstos la muestran como na comunidad que constantemente está dando gracias por Cristo, a quien se le reconoce como kayros, es decir Señor nuestro.
Primer prefacio: Se hace referencia a las dos venidas de Cristo. La primera “en la humildad de nuestra carne”, abriéndonos “el camino de la salvación” y la segunda “en el esplendor de su grandeza” para revelar “los bienes prometidos”. 
Segundo prefacio: Subraya con fuerza dramática. La Iglesia hace profesión pública de una situación actual que está envuelta en claroscuros, sabe a ciencia cierta que han llegado los tiempos definitivos, vive en el desconocimiento “Tú has querido ocultarnos el día y la hora”. La Iglesia está obligada a anunciar “aquel día tremendo y glorioso”, pero a la vez debe recordar que la Iglesia llamada a ser signo y servidora, en ningún caso dueña. 
La eucología muestra la Iglesia en un cruce de caminos, entre la carne y la gloria. La Iglesia tiene identidad trinitaria, porque ha sido redimida, convocada y encontrada en el Señor de la historia. 

Desde la Navidad
Nuestra psicología está centrada, en lo que a lo religioso se refiere, en la contemplación del Niño Dios, en el misterio de la Encarnación. Los tres prefacios de Navidad más el de Epifanía tienen palabras mayores.

Prefacio primero: Una comunidad antes los ojos de la cual brilla la luz de la gloria del Padre, “gracias al misterio de la Palabra hecha carne”. Se trata de una existencia marcada por la contemplación y el conocimiento de Dios, visiblemente.  Si en la antigua alianza, ver a Dios cara a cara significaba la muerte, ahora el pueblo de la nueva alianza se encuentra contemplando la gloria de Dios, y de ella recibe la vida, ya que a través de este conocimiento podemos ser llevados “al amor de lo invisible”. Pero ello exige “conocer a Dios visiblemente”, es decir, asumir el escándalo del “Dios hecho hombre” que ha tomado nuestra carne y ha sido crucificado.

Prefacio segundo: “El que era de naturaleza invisible se hizo visible en nuestra naturaleza”. La Iglesia aparece como la escuela donde aprende de este “modo nuevo” de reconocer la presencia de Dios con nosotros. El invisible se hace visible al adoptar nuestra naturaleza, el eterno comparte nuestra vida temporal, para asumir, reconstruir, restaurar y llamar al hombre al reino de los cielos. Educar para la vida cristiana significa educar, para la vida sacramental. 

Por eso ¿cómo se podría entender el prefacio tercero de este tiempo si o hemos comprendido bien el “maravilloso intercambio de nuestra salvación”? Quizás el lenguaje no resulta fácil “revestirse tu Hijo de nuestra frágil condición”, o bien de conferir “dignificó nuestra naturaleza”, o que “por esta unión admirable nos hizo partícipes de su eternidad”, pero tampoco lo era para los contemporáneos de los Padres de la Iglesia y no por ello dejaban éstos de explicar abundantemente la realidad del don de Dios. La Liturgia se hace eco de los Padres de la Iglesia: san Gregorio Nacianceno, san Agustín.

La Iglesia, a través de los textos, tiene el encargo de comunicar este don de Dios a quienes se hagan una sola cosa con ella. Lo subraya el prefacio de Epifanía: “al manifestarse él en nuestra naturaleza mortal nos restauraste con la nueva gloria de su inmortalidad”. Todo es anuncio y una invitación. Todos tenemos que educar en las formas litúrgicas.

Desde la Cuaresma
Los cinco prefacios comunes de cuaresma (escogemos sólo algunos por razón de brevedad) son elocuentes con referencia a la Iglesia, se destaca una dimensión ascética de la misma. “Concede a tus hijos anhelar, año tras año...la solemnidad de la Pascua”...resuena la enseñanza de san Benito a sus monjes cuando les aconseja esperar “la Pascua con ansia de espiritual alegría” (RB 49), a lo que colaborará cada uno, durante la cuaresma, ofrece “a Dios con gozo del Espíritu Santo alguna oblación voluntaria”. Aparece la ascética bebiendo de la mística, o brotando de ella. La eucología nos presenta a la Iglesia como aquella que “se purifica con gozo”. Retoman con frecuencia las prácticas cuaresmales.

El prefacio I, habla de la entrega “a la oración y a las obras de caridad”. El prefacio II, “tiempo especial de gracia”, ordenado a vivir el ahora y aquí “adhiriéndonos a las eternas”. El prefacio III, exalta la victoria sobre el egoísmo compartiendo los bienes. El prefacio IV, describe los frutos del ayuno. El prefacio IV, describe los frutos del ayuno. Un camino que como describe el prefacio quinto, es el “de un nuevo éxodo a través del desierto cuaresmal” y que tiene una finalidad concreta, buscada y específica: la de reavivar la propia vocación “de pueblo de la alianza” convocada para bendecir el nombre del Padre rico en misericordia, escuchar la Palabra y experimentar con gozo las maravillas de Dios. Terminamos con la oración colecta del III domingo, que proviene de los textos cuaresmales del Gelasiano Vetus (núm. 249):

Dios de misericordia y origen de todo bien, que en el ayuno, la oración y la limosna [...]



Desde la Pascua
Los cinco prefacios pascuales, el primero de la Ascensión, y el previsto para los que siguen hasta el sábado de Pentecostés, tienen palabras para la Iglesia y sobre la Iglesia.

El primero: gran afirmación de la derrota del pecado y de la muerte gracias a la inmolación del “verdadero Cordero”. La Iglesia es la comunidad donde se vive la novedad ontológica en la cual la vida ha sido restaurada y sus enemigos, el pecado y la muerte, destruidos para siempre. 
La Ekklesia es el espacio donde reina la vida, y por ello, los bautizados, estamos marcados por la grandeza y la sacralidad de este don preciso, reconociendo que todo ser viviente, y de forma especial, el ser humano, ha sido creado y recreado en Cristo, cosa que le confiere una dignidad altísima.
Otro aspecto, la tipología de la inmolación del cordero pascual (cf. Ex 12). El prefacio pascual I, que proviene del Gelasiano Vetus, número 458, inspirándose en Jn 1,29 dice:

él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte y resucitando restauró la vida.

El segundo: Es un amanecer a la vida eterna; los hijos de la luz, que lo somos desde nuestro bautismo, experimentamos las luces de la eternidad, si bien de forma suave, matizada, como una aurora, pero anuncio del brillante medio día. Y ello, “porque en la muerte de Cristo nuestra muerte ha sido vencida, y en su resurrección todos hemos resucitado a la vida”. La Iglesia proclama sin complejos, por lo definitivo de la acción de Cristo, haciendo un esfuerzo por medio de la objetividad en su predicación y en su catequesis. 

No se puede decir más completa y sintéticamente. La acción salvadora no es simplemente un hecho pasado. Como reza el prefacio tercero:

“él sigue ofreciéndose por nosotros e intercede constantemente en nuestro favor”; “inmolado, ya no muere más; muerto vive para siempre”.

Habla de la presencia perenne y mediación del resucitado. El sacrificio de Jesús logra su eficacia redentora con la entrada de Cristo en el santuario celestial:

“él es mediador de una nueva alianza, porque entró en el cielo mismo y ahora se presenta ante nuestro Dios en favor nuestro”.

La Iglesia profesar que la salvación obtenida por Cristo en el calvario es algo que nos afecta a todos, porque “por todos” actúa el Salvador. 

Una maravillosa brevedad y claridad en el prefacio cuarto: 

“Porque con la destrucción del pecado son renovadas todas las cosas, y queda restaurada en Cristo la plenitud de nuestra vida”. 

También en el prefacio IV, encontramos otra visión clásica de la Pascua que proviene originalmente del Gelasiano Vetus, número 487. El texto describe la doctrina de la restauración del universo a través del misterio pascual:

“Porque con la destrucción del pecado son renovadas todas las cosas, y queda restaurada en Cristo la plenitud de nuestra vida”. 

El prefacio quinto subraya la estrecha relación entre los dos Testamentos, al afirman que 

“él [Cristo], con la inmolación de su cuerpo en la cruz, dio pleno cumplimiento a lo que anunciaban los sacrificios de la antigua alianza”. 

“Con la ofrenda de su cuerpo en la cruz, llevó a su plenitud los sacrificios de la antigua ley” (cf. Heb 10).

“Cordero de Dios” es uno de los títulos cristológicos típicos de Juan.

La Iglesia aparece como el nuevo Israel, objeto de las promesas de todos los tiempos. 

El primer prefacio de la Ascensión, habla del resucitado como “Rey de la gloria” y “Triunfador del pecado y de la muerte”. Y afirma de él que “ha ascendido hoy ante el asombro de los ángeles a lo más alto del cielo”. ¿Para qué ha ascendido a lo más alto del cielo? El prefacio responde brevemente a la manera de una profesión de fe concisa: “como Mediador entre Dios y los hombres, como juez del mundo y Señor”. Puede ser nuestro intercesor ante el Padre porque es hombre como nosotros; puede ser nuestro juez porque es Dios verdadero. No podemos olvidar el carácter sacerdotal del Cristo resucitado. 
Prefacio del domingo de Pentecostés: Textos que llegan al misal actual directamente del Gelasiano Vetus (núms. 637 y 634-641) evocan el Espíritu que reúne los lenguajes de la familia humana en la profesión de la única fe. El prefacio da gracias al Señor porque con la efusión del Espíritu Santo, “en el momento de nacer la Iglesia, dio a todos los pueblos el conocimiento del Dios verdadero”. El Espíritu no es testigo de una verdad abstracta, sino de la Verdad que es Cristo y su obra de salvación”.

La eucología nos habla de un sujeto que ora gracias a una íntima comunión entre las Personas divinas y los miembros del Cuerpo de Cristo, que todavía peregrinan por este mundo. Los textos, confirman una dinámica trinitaria.

Cristo es Señor de la vida eterna. El pleno derecho de juzgar definitivamente las obras y los corazones de los hombres pertenece a Cristo como Redentor del mundo. "Adquirió" este derecho por su Cruz. El Padre también ha entregado "todo juicio al Hijo" (Jn 5, 22; cf. Jn 5, 27; Mt 25, 31; Hch 10, 42; 17, 31; 2 Tm 4, 1). Pues bien, el Hijo no ha venido para juzgar sino para salvar (cf. Jn 3,17) y para dar la vida que hay en él (cf. Jn 5, 26). Es por el rechazo de la gracia en esta vida por lo que cada uno se juzga ya a sí mismo (cf. Jn 3, 18; 12, 48); es retribuido según sus obras (cf. 1 Co 3, 12- 15) y puede incluso condenarse eternamente al rechazar el Espíritu de amor (cf. Mt 12, 32; Hb 6, 4-6; 10, 26-31) (CEC 679).

Conclusión
La gran variedad de temas teológicos y que se puede distribuir en estos grupos:

1. Teológicos, referido a la grandeza y excelencia de Dios, a su obra creadora y a la necesidad de su alabanza.
Prefacio dominical V, “La Creación”.

2. Cristológicos, que conciernen a la obra redentora de Cristo y los misterios de su vida.
Prefacio común I, “La Restauración universal en Cristo”.

3. Eclesiológicos, los relacionados con la Iglesia, su fundación, su vida y destino.
Prefacio II de Apóstoles, “Fundamento y testimonio apostólico”.

4. Escatológicos, que contemplan las últimas realidades sobrenaturales a alcanzar tras la vida terrena.
Prefacio en la Solemnidad de Todos los Santos”, “Gloria de nuestra madre J

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