liturgis de las Horas

Ofrecemos el oficio de LAUDES y VISPERAS preparados para rezar con los textos del "Libro del Pueblo de Dios".
Comenzamos con el domingo I de Adviento


INICIO DEL AñO LITURGICO 2018

TIEMPO DE ADVIENTO

Preparando la venida del Señor

DOMINGO 3 - 1º de Adviento
Semana I del Salterio.

ORACIóN DE LA TARDE
(1ª Vísperas)

 

Salmo 140, 1-9

Plegaria del justo perseguido

El humo de los perfumes, junto con las oraciones de los santos, subió desde la mano del ángel hasta la presencia de Dios (Apoc 8, 4).

Ant. 1. Anuncien a los pueblos y díganles: “Miren, viene Dios, nuestro salvador”.

Yo te invoco, Señor, ven pronto en mi ayuda;/escucha mi voz cuando te llamo;// que mi oración suba hasta ti como el incienso,/ y mis manos en alto, como la ofrenda de la tarde.

Coloca, Señor, un guardián en mi boca/ y un centinela a la puerta de mis labios;// no dejes que mi corazón se incline a la maldad,/ o a cometer delitos con hombres perversos./ ¡No, nunca gustaré de sus manjares!

Que el justo me golpee como amigo y me corrija,/ pero que el óleo del malvado no perfume mi cabeza:// yo seguiré oponiendo mi oración a sus maldades.

Sus príncipes cayeron despeñados,/ esos que se complacían en oírme decir:// “Como una piedra de molino hecha pedazos/ están esparcidos nuestros huesos ante las fauces del Abismo”.

Pero mis ojos, Señor, están fijos en ti:/ en ti confío, no me dejes indefenso.// Protégeme del lazo que me han tendido/ y de las trampas de los que hacen el mal. Gloria. Ant. 1.

Salmo 141

Oración en terribles angustias

Todo lo que describe el salmo se realizó en el Señor durante su pasión (S. Hilario).

Ant. 2. “Miren: el Señor vendrá, y todos los santos vendrán con él; en aquel día habrá una gran luz. Aleluya”.

Invocaré al Señor con toda mi voz,/ con toda mi voz suplicaré al Señor;// expondré mi queja ante él,/ expresaré mi angustia en su presencia.

Ya se me acaba el aliento,/ pero tú conoces mi camino:// en la senda por donde voy/ me han ocultado una trampa.

Miro a la derecha, observo,/ y no hay nadie que se ocupe de mí;// ya no tengo dónde refugiarme,/ nadie se interesa por mi vida.

Por eso clamo a ti, Señor,/ y te digo: “Tú eres mi refugio,/ mi herencia en la tierra de los vivientes”.

Atiende a mi clamor,/ porque estoy en la miseria;// líbrame de mis perseguidores,/ porque son más fuertes que yo.

Sácame de la prisión,/ y daré gracias a tu Nombre:// porque los justos esperan/ que me concedas tu favor.

Gloria. Ant. 2.

Cántico Filipenses 2, 6-11

Caridad humilde a ejemplo de Cristo

Ant. 3. Vendrá el Señor con gran poder y lo contemplarán todos los hombres.

él, que era de condición divina,/ no consideró esta igualdad con Dios/ como algo que debía guardar celosamente:

al contrario, se anonadó a sí mismo,/ tomando la condición de servidor/ y haciéndose semejante a los hombres.

Y presentándose con aspecto humano,/ se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte/ y muerte de cruz.

Por eso, Dios lo exaltó/ y le dio el Nombre que está sobre todo nombre,// para que al nombre de Jesús,/ se doble toda rodilla// en el cielo, en la tierra y en los abismos,/ y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre:// “Jesucristo es el Señor”.

Gloria. Ant. 3.

Lectura         1 Tesalonicenses 5, 23-24

Que el Dios de la paz los santifique plenamente, para que ustedes se conserven irreprochables en todo su ser –espíritu, alma y cuerpo– hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo. El que nos llama es fiel, y así lo hará.

Responsorio

* Muéstranos, Señor, tu misericordia. R. Y danos tu salvación. *

Cántico evangélico (Pág. 10)

Ant. Miren: el Señor viene de lejos y su resplandor ilumina toda la tierra.

Preces

Ven, Señor, y no tardes.

Esperamos alegres tu venida, t ven, Señor Jesús.

Tú que existes antes de los tiempos, t ven y salva a los que viven en el tiempo.

Tú que creaste el mundo y todo lo que hay en él, t ven a restaurar la obra de tus manos.

Tú que no despreciaste nuestra naturaleza mortal, t ven y arráncanos del dominio de la muerte.

Tú que viniste para que tuviéramos vida abundante, t ven y danos tu vida eterna.

Tú que quieres congregar a todos los hombres en tu reino, t ven y reúne a cuantos desean contemplar tu rostro. Padrenuestro.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, te rogamos que la práctica de las buenas obras nos permita salir al encuentro de tu Hijo que viene hacia nosotros, para que merezcamos estar en el Reino de los cielos junto a él. Que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lecturas del
Oficio de lectura

Primera lectura

Reprensión al pueblo

Comienza el libro del profeta Isaías 1, 1-18 (Buscar en la Biblia).

Segunda lectura

De las Catequesis de san Cirilo de Jerusalén, obispo (Catequesis 15, 1-3).

Las dos venidas de Cristo

Anunciamos la venida de Cristo, pero no una sola, sino también una segunda, mucho más magnífica que la anterior. La primera llevaba consigo un significado de sufrimiento; esta otra, en cambio, llevará la diadema del reino divino.

Pues casi todas las cosas son dobles en nuestro Señor Jesucristo. Doble es su nacimiento: uno, de Dios, desde toda la eternidad; otro, de la Virgen, en la plenitud de los tiempos. Es doble también su descenso: el primero, silencioso, como la lluvia sobre el vellón; el otro, manifiesto, todavía futuro.

En la primera venida fue envuelto en pañales en el pesebre; en la segunda se revestirá de luz como vestidura. En la primera soportó la cruz, sin miedo a la ignominia; en la otra vendrá glorificado, y escoltado por un ejército de ángeles.

No pensamos, pues, tan sólo en la venida pasada; esperamos también la futura. Y, habiendo proclamado en la primera: Bendito el que viene en nombre del Señor, diremos eso mismo en la segunda; y, saliendo al encuentro del Señor con los ángeles, aclamaremos, adorándolo: Bendito el que viene en nombre del Señor.

El Salvador vendrá, no para ser de nuevo juzgado, sino para llamar a su tribunal a aquellos por quienes fue llevado a juicio. Aquel que antes, mientras era juzgado, guardó silencio refrescará la memoria de los malhechores que osaron insultarlo cuando estaba en la cruz, y les dirá: Esto hicieron y yo callé.

Entonces, por razones de su clemente providencia, vino a enseñar a los hombres con suave persuasión; en esa otra ocasión, futura, lo quieran o no, los hombres tendrán que someterse necesariamente a su reinado.

De ambas venidas habla el profeta Malaquías: De pronto entrará en el santuario el Señor a quien ustedes buscan. He ahí la primera venida.

Respecto a la otra, dice así: El mensajero de la alianza que ustedes desean: mírenlo entrar –dice el Señor de los ejércitos–. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata.

Escribiendo a Tito, también Pablo habla de esas dos venidas, en estos términos: Ha aparecido la gracia de Dios que trae la salvación para todos los hombres; enseñándonos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo. Ahí expresa su primera venida, dando gracias por ella; pero también la segunda, la que esperamos.

Por esa razón, en nuestra profesión de fe, tal como la hemos recibido por tradición, decimos que creemos en aquel que subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Vendrá, pues, desde los cielos, nuestro Señor Jesucristo. Vendrá ciertamente hacia el fin de este mundo, en el último día, con gloria. Se realizará entonces la consumación de este mundo, y este mundo, que fue creado al principio, será otra vez renovado.

ORACIóN DE LA MAñANA
(Laudes)

  

Salmo 62, 2-9

El ansia de Dios

Madruga por Dios todo el que rechaza las obras de las tinieblas.

Ant. 1. Aquel día los montes destilarán dulzura y las colinas manarán leche y miel. Aleluya.

Señor, tú eres mi Dios,/ yo te busco ardientemente;// mi alma tiene sed de ti,/ por ti suspira mi carne/ como tierra sedienta, reseca y sin agua.

Sí, yo te contemplé en el Santuario/ para ver tu poder y tu gloria.// Porque tu amor vale más que la vida,/ mis labios te alabarán.

Así te bendeciré mientras viva/ y alzaré mis manos en tu Nombre.//Mi alma quedará saciada/ como con un manjar delicioso,//y mi boca te alabará/ con júbilo en los labios.

Mientras me acuerdo de ti en mi lecho/ y en las horas de la noche medito en ti,//veo que has sido mi ayuda/ y soy feliz a la sombra de tus alas.

Mi alma está unida a ti,/ tu mano me sostiene.

Gloria. Ant. 1.

Cántico Daniel 3, 57-88. 56

Himno de los tres jóvenes

Alaben a nuestro Dios, ustedes, sus servidores (Apoc 19, 5).

Ant. 2. Los montes y las colinas aclamarán en presencia del Señor y los árboles del bosque aplaudirán, porque viene el Señor y reinará eternamente. Aleluya.

Todas las obras del Señor, bendigan al Señor,/ ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

ángeles del Señor, bendigan al Señor./ Cielos, bendigan al Señor.

Todas las aguas que están sobre los cielos, bendigan al Señor./ Todos los ejércitos celestiales, bendigan al Señor.

Sol y luna, bendigan al Señor./ Astros del cielo, bendigan al Señor.

Lluvias y rocíos, bendigan al Señor./ Todos los vientos, bendigan al Señor.

Fuego y calor, bendigan al Señor./ Frío y heladas, bendigan al Señor.

Rocíos y escarchas, bendigan al Señor./ Hielos y frío, bendigan al Señor.

Heladas y nieves, bendigan al Señor./ Noches y días, bendigan al Señor.

Luz y tinieblas, bendigan al Señor./ Rayos y nubes, bendigan al Señor.

Que la tierra bendiga al Señor,/ que lo alabe y glorifique eternamente.

Montañas y colinas, bendigan al Señor./ Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendigan al Señor./ Mares y ríos, bendigan al Señor.

Cetáceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Señor./ Todas las aves del cielo, bendigan al Señor.

Todas las fieras y animales, bendigan al Señor,/ ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Todos los hombres, bendigan al Señor./ Israel, bendice al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendigan al Señor./ Servidores del Señor, bendigan al Señor.

Espíritus y almas de los justos, bendigan al Señor./ Santos y humildes de corazón, bendigan al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendigan al Señor,/ ¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,/ ¡alabémoslo y glorifiquémoslo eternamente!

Bendito seas en el firmamento del cielo,/ aclamado y glorificado eternamente.

No se dice el Gloria. Ant. 2.

Salmo 149

Israel, ensalza a tu Dios

Los hijos de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios, se alegran en su Rey, el Señor (Hesiquio).

Ant. 3. Vendrá el gran profeta y renovará a Jerusalén. Aleluya.

Canten al Señor un canto nuevo,/ resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;// que Israel se alegre por su Creador/ y los hijos de Sión se regocijen por su Rey.

Celebren su Nombre con danzas,/ cántenle con el tambor y la cítara,//porque el Señor tiene predilección por su pueblo/ y corona con el triunfo a los humildes.

Que los fieles se alegren por su gloria/ y canten jubilosos en sus fiestas.// Glorifiquen a Dios con sus gargantas/ y empuñen la espada de dos filos:

Para tomar venganza de los pueblos/ y castigar a las naciones;// para atar con cadenas a sus reyes,/ y con grillos de hierro a sus jefes.

Así se les aplicará la sentencia dictada:/ ésta es la victoria de todos sus fieles.

Gloria. Ant. 3.

Lectura         Romanos 13, 11b-12

Ya es hora de despertarse, porque la salvación está ahora más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está muy avanzada y se acerca el día. Abandonemos las obras propias de la noche y vistámonos con la armadura de la luz.

Responsorio

Cristo, Hijo de Dios vivo, * ten piedad de nosotros. R. Tú que has de venir al mundo. *

Cántico evangélico (Pág. 10)

Ant. El Espíritu Santo descenderá sobre ti, María; no temas, concebirás en tu seno al Hijo de Dios. Aleluya.

Preces

Muéstranos, Señor,
tu misericordia.

Santifica, Señor, todo nuestro ser, alma y cuerpo, t y consérvanos libres de culpa hasta el día de la venida de tu Hijo.

Haz que durante este día caminemos en santidad t y llevemos una vida justa y religiosa.

Haz que nos revistamos de nuestro Señor Jesucristo t y nos llenemos del Espíritu Santo.

Concédenos, Señor, que vivamos siempre preparados t para el día de la manifestación gloriosa de tu Hijo. Padrenuestro.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, te rogamos que la práctica de las buenas obras nos permita salir al encuentro de tu Hijo que viene hacia nosotros, para que merezcamos estar en el Reino de los cielos junto a él. Que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

HORA INTERMEDIA
(Tercia, Sexta, Nona)

La oración se comienza, como de costumbre, con la invocación “Dios mío, ven en mi auxilio”; luego se canta o recita el himno correspondiente, la salmodia, la lectura breve, el responsorio y la oración.

Himnos (Pág. 7)
(Elegir el que corresponda
a la Hora que se celebra)

Antífonas:

TERCIA: Los profetas anunciaron que el Salvador nacería de la Virgen María.

SEXTA: El ángel Gabriel saludó a María, diciendo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres”.

NONA: María dijo: “¿Qué significa este saludo? Estoy desconcertada ante estas palabras de que daré a luz un Rey sin perder mi virginidad”.

Salmo 117

Himno de acción de gracias después de la victoria

Jesús es la piedra que ustedes, los constructores, han rechazado, y ha llegado a ser la piedra angular (Hech 4, 11).

I

Ant. La que corresponda a la Hora que se celebra.

¡Den gracias al Señor, porque es bueno,/ porque es eterno su amor!

Que lo diga el pueblo de Israel:/ ¡Es eterno su amor!

Que lo diga la familia de Aarón:/ ¡Es eterno su amor!

Que lo digan los que temen al Señor:/ ¡Es eterno su amor!

En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó/ dándome un alivio.

El Señor está conmigo: no temeré;/ ¿qué podrán hacerme los hombres?// El Señor está conmigo y me ayuda:/ Yo veré derrotados a mis adversarios.

Es mejor refugiarse en el Señor/ que fiarse de los hombres;// es mejor refugiarse en el Señor/ que fiarse de los poderosos.

Gloria.

II

Todos los paganos me rodearon,/ pero yo los derroté en el nombre del Señor;// me rodearon por todas partes,/ pero yo los derroté en el nombre del Señor;// me rodearon como avispas,/ ardían como fuego en las espinas,/ pero yo los derroté en el nombre del Señor.

Me empujaron con violencia para derribarme,/ pero el Señor vino en mi ayuda.// El Señor es mi fuerza y mi protección;/ él fue mi salvación.

Un grito de alegría y de victoria/ resuena en las carpas de los justos:// “La mano del Señor hace proezas,/ la mano del Señor es sublime,/ la mano del Señor hace proezas”.

No, no moriré:/ Viviré para publicar lo que hizo el Señor.

El Señor me castigó duramente,/ pero no me entregó a la muerte. Gloria.

III

“Abran las puertas de la justicia/ y entraré para dar gracias al Señor”.

“Esta es la puerta del Señor:/ sólo los justos entran por ella”.

Yo te doy gracias porque me escuchaste/ y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los constructores/ es ahora la piedra angular.// Esto ha sido hecho por el Señor/ y es admirable a nuestros ojos.

Este es el día que hizo el Señor:/ alegrémonos y regocijémonos en él.// Sálvanos, Señor,/ asegúranos la prosperidad.

¡Bendito el que viene en nombre del Señor!/ Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor:/ el Señor es Dios, y él nos ilumina.

“Ordenen una procesión con ramas frondosas/ hasta los ángulos del altar”.

Tú eres mi Dios, y yo te doy gracias;/ Dios mío, yo te glorifico.

¡Den gracias al Señor, porque es bueno,/ porque es eterno su amor! Gloria. Ant.

Ant. La que corresponda a la Hora que se celebra.

TERCIA

Lectura         Romanos 13, 13-14a

Como en pleno día, procedamos dignamente: basta de excesos en la comida y en la bebida, basta de lujuria y libertinaje, no más peleas ni envidias, por el contrario, revístanse del Señor.

Responsorio

V. Los gentiles temerán tu nombre, Señor.

R. Los reyes del mundo, tu gloria.

Oración La misma que en Laudes.

SEXTA

Lectura         1 Tesalonicenses 3, 12-13

Que el Señor los haga crecer cada vez más en el amor mutuo y hacia todos los demás, semejante al que nosotros tenemos por ustedes. Que él fortalezca sus corazones en la santidad y los haga irreprochables delante de Dios, nuestro Padre, el Día de la Venida del Señor Jesús con todos sus santos.

Responsorio

V. Acuérdate de nosotros, Señor, por el amor que tienes a tu pueblo.

R. Visítanos con tu salvación.

Oración La misma que en Laudes.

NONA

Lectura Cfr. 2 Tesalonicenses 1, 6-7. 10

Es justo que Dios retribuya con sufrimientos a quienes los hacen sufrir a ustedes. En cambio, a ustedes, los que sufren, les dará el descanso junto con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús, que vendrá desde el cielo, con los ángeles de su poder, cuando él venga aquel Día para ser glorificado en sus santos y admirado por todos los que hayan creído.

Responsorio

V. Ven, Señor, y no tardes.

R. Perdona los pecados de tu pueblo.

Oración La misma que en Laudes.

ORACIóN DE LA TARDE
(2ª Vísperas)

 

Salmo 109, 1-5. 7

Siéntate a mi derecha

Es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies (1Cor 15, 25).

Ant. 1. Hija de Sión, alégrate; salta de gozo, hija de Jerusalén. Aleluya.

Dijo el Señor a mi Señor:/ “Siéntate a mi derecha,// mientras yo pongo a tus enemigos/ como estrado de tus pies”.

El Señor extenderá el poder de tu cetro:/ “¡Domina desde Sión, en medio de tus enemigos!”.

“Tú eres príncipe desde tu nacimiento,/ con esplendor de santidad;// yo mismo te engendré como rocío,/ desde el seno de la aurora”.

El Señor lo ha jurado y no se retractará:/ “Tú eres sacerdote para siempre,/ a la manera de Melquisedec”.

A tu derecha, Señor, él derrotará a los reyes,/ en el día de su enojo.// En el camino beberá del torrente,/ por eso erguirá su cabeza. Gloria. Ant. 1.

Salmo 113 A

Las maravillas obradas por el Señor muestran su divinidad

Reconozcan que también ustedes, los que renunciaron al mundo, han salido de Egipto (S. Agustín).

Ant. 2. Vendrá nuestro rey, Cristo, el Señor: el cordero de quien Juan anunció la venida. Aleluya.

Cuando Israel salió de Egipto,/ la familia de Jacob, de un pueblo extranjero,// Judá se convirtió en su Santuario,/ la tierra de Israel fue su dominio.

El Mar, al verlos, huyó,/ el Jordán se volvió atrás;// los montes saltaron como carneros/ y las colinas, como corderos.

¿Qué tienes, Mar? ¿Por qué huyes?/ Y tú, Jordán, ¿por qué te vuelves atrás?// Montes, ¿por qué saltan como carneros,/ y ustedes, colinas, como corderos?

Tiembla, tierra, delante del Señor,/ ante el rostro del Dios de Jacob,// el que convierte las rocas en estanques,/ y los peñascos en manantiales. Gloria. Ant. 2.

Cántico Cfr. Apocalipsis 19, 1-7

Preparativos para las Bodas del Cordero

Ant. 3. Llego enseguida y traigo conmigo mi salario, para pagar a cada uno según sus propias obras. Aleluya.

Aleluya./ La salvación, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios./ (Aleluya)./ Porque sus juicios son verdaderos y justos./ Aleluya. (Aleluya).

Aleluya./ “Alaben a nuestro Dios, ustedes, sus servidores./ (Aleluya)./ Los que lo temen, pequeños y grandes”./ Aleluya. (Aleluya).

Aleluya./ Porque el Señor, nuestro Dios, el Todopoderoso, ha establecido su Reino./ (Aleluya)./ Alegrémonos, regocijémonos y demos gloria a Dios./ Aleluya. (Aleluya).

Aleluya./ Porque han llegado las bodas del Cordero./ (Aleluya)./ Su esposa ya se ha preparado./ Aleluya. (Aleluya).

Gloria. Ant. 3.

Lectura         Filipenses 4, 4-5

Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca.

Responsorio

* Muéstranos, Señor, tu misericordia. R. Y danos tu salvación. *

Cántico Evangélico (Pág. 10)

Ant. No temas, María, el Señor te ha favorecido. Concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo. Aleluya.

Preces

Ven, Señor,
y quédate con nosotros.

Jesús, Hijo del Altísimo, anunciado por el ángel Gabriel a María Virgen, t ven a reinar para siempre sobre tu pueblo.

Santo de Dios, ante cuya venida el Precursor saltó de gozo en el seno de Isabel, t ven y alegra al mundo con la gracia de la salvación.

Jesús, Salvador, cuyo nombre el ángel reveló a José, t ven a salvar al pueblo de sus pecados.

Luz del mundo, a quien esperaban Simeón y todos los justos, t ven a consolar a tu pueblo.

Sol naciente, de quien Zacarías profetizó que nos visitaría de lo alto, t ven a iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte. Padrenuestro.&

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