Monseñor Miguel Ángel D’Annibale, obispo de San Martín, presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Argentina y miembro de la S.A.L. informó sobre la aprobación de la nueva Liturgia de las Horas.

En diálogo con Radio María Argentina, monseñor Miguel ángel D’Annibale, obispo de San Martín y presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Argentina, brindó detalles sobre la reciente aprobación, por parte de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, de la nueva versión de la edición latina de la Liturgia de las Horas.

Por empezar, el obispo agradeció a Dios por la obtención de este documento que el citado dicasterio otorga a las conferencias episcopales que presentaron una nueva versión, una nueva traducción de la típica edición latina de la Liturgia de las Horas.

“Desde hace ya varios años venimos trabajando juntos. Este camino lo hemos iniciado tratando de encontrar una traducción nueva más acorde a nuestro modo de hablar, de expresarnos, de comunicarnos, con la Palabra de Dios tal cual la compartimos cada domingo en la Eucaristía como también en las celebraciones de los sacramentos, tanto sean estos bautismos, bendiciones mediante el Libro del Pueblo de Dios, que es el medio por el cual nosotros leemos la Palabra y que al momento no estaba presente en el libro de la Liturgia de las Horas”, señaló el prelado.

“Actualmente la versión que tenemos data del año 1979, próximos a cumplir 40 años de esta versión, que se había tomado en mayor parte del episcopado colombiano y mexicano, que luego la Iglesia Argentina lo adoptó. Por lo tanto son traducciones de la Palabra, de los Salmos y la expresión en “vosotros”, que son expresiones que utilizaban en España, Colombia y México entre otros países”, explicó.

“Hoy hemos realizado un trabajo muy grande dada la magnitud de la Liturgia de las Horas. Ha sido un trabajo largo que luego fue en una primera etapa estudiado por los obispos y en una instancia posterior aprobado por los obispos en la reunión plenaria. Luego fue enviado a Roma para su estudio y aprobación”, detalló.

“Durante la etapa de revisión y aprobación en nuestro país, recuerdo que mis hermanos obispos me enviaban notas que mostraban su cercanía y ansias por ver la versión final de esta nueva traducción. Debimos ser pacientes habida cuenta de que la versión final debió ser analizada, como mencionábamos, por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos”, reconoció.

Publicado en AICA.org

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